POETAS MEXICANOS DE LOS PRIMEROS 100 AÑOS DE LIBERTAD
ANACREÓNTICAS
José María Moreno
No en mi amorosa flauta
himnos daré a la gloria
del sabio a quien Minerva
ciñe inmortal corona;
ni menos al guerrero
que con ira sañosa
a su inocente hermano
la dulce vida acorta. . .
- - - - -
AL PULQUE
¡Blanco, espumoso pulque!
¡Consolador festivo!
Vén, y amigo refresca
mi labio desequido.
Por tí el duro trabajo
del bochornoso estío
soporta con paciencia
y aun con placer el indio . . .
. . . Y el mancebo Dalmiro,
que de sabroso pulque
llevaba un cantarillo . . .
- - - - - -
¡Mira que fresco y lindo,
qué espumoso, qué blanco,
bulle el divino pulque
en el profundo vaso! . . .
Segundamente mando
que, enterrado mi cuerpo,
plantes encima de él
un maguey verde y fresco . . .
. . . Es que a mi tumba vengas
de pámpanos ornada
la sien, y rosas frescas;
y sobre ellas derrames
anchas jícaras llenas
de delicioso pulque. . . .
Y revolviendo vino
y Mexicano néctar,
un lleno y ancho vaso
taimada me presenta . . .
ANACREÓNTICAS
José María Moreno
No en mi amorosa flauta
himnos daré a la gloria
del sabio a quien Minerva
ciñe inmortal corona;
ni menos al guerrero
que con ira sañosa
a su inocente hermano
la dulce vida acorta. . .
- - - - -
AL PULQUE
¡Blanco, espumoso pulque!
¡Consolador festivo!
Vén, y amigo refresca
mi labio desequido.
Por tí el duro trabajo
del bochornoso estío
soporta con paciencia
y aun con placer el indio . . .
. . . Y el mancebo Dalmiro,
que de sabroso pulque
llevaba un cantarillo . . .
- - - - - -
¡Mira que fresco y lindo,
qué espumoso, qué blanco,
bulle el divino pulque
en el profundo vaso! . . .
Segundamente mando
que, enterrado mi cuerpo,
plantes encima de él
un maguey verde y fresco . . .
. . . Es que a mi tumba vengas
de pámpanos ornada
la sien, y rosas frescas;
y sobre ellas derrames
anchas jícaras llenas
de delicioso pulque. . . .
Y revolviendo vino
y Mexicano néctar,
un lleno y ancho vaso
taimada me presenta . . .
D. JUAN JOSÉ MARTÍNEZ DE LEJARZA
XVI
PULQUE
Dame, Súchi, el cogote
lleno de pulque suave
con que la sed ardiente
por un momento aplaque.
Dame el licor sabroso,
de gusto incomparable
que á los indios tributa
el mexicano Agave.
Y para su fuerza
mi cabeza no ataque,
aplícalo a mis sienes
que es remedio constante.
Y en tanto que reposa
bajo esta palma amable
con flores olorosas
ven, ven á coronarme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario